lunes, 14 de noviembre de 2011

London Boulevard: el estreno de la semana....



Este fin de semana se estrenó London Boulevard, toda una sorpresa para todos aquellos cinéfilos que adoremos el cine de gánsters y la buena música de los 60. Y es que esta película mezcla lo mejor del cine negro británico con el cine noir hollywoodiense.
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La película funciona como un engranaje perfecto; el elenco de actores (Colin Farrell, Keira Knightley entre otros), los decorados, la historia y por supuesto la fotografía, siendo uno de los mejores trabajos de Chris Menges. Y es que los juegos de luces y sombras, el ambiente sombrío y gris en el que envuelve toda la historia, es sin duda un punto importante de la película. No debemos olvidarnos de la música años 60, que le da un toque “retro”, y que ayuda a darle un interesante empuje al ritmo del fime.

La historia que nos cuenta es bastante sencilla, y arranca el día en que un criminal (Collin Farrell) de Londres sale de la cárcel, e intenta darle un rumbo nuevo a su vida, alejándose del mundo criminal. Pero las antiguas amistades o el destino no se lo permiten y vemos a lo largo de la película una lucha continua entre el pasado (el crimen) y el presente (un trabajo honrado y el amor de Keira Knightley, una joven actriz con su propio drama personal).


Es sin duda una fábula moderna de la cual no sólo debemos extraer dos mensajes muy claros, en primer lugar “en el mundo del crimen ninguna buena acción queda sin castigo” y en segundo lugar “una vez que te adentras en el mundo del crimen, sólo hay una única salida" (no diremos cual ).


Es un excepcional debut como director para William Monahan, no así como guionista puesto que el guión de la película Infiltrados es suyo. Esperemos que no abandone la dirección pues con este filme ha demostrado que tiene sobrado talento.


Así que si este próximo fin de semana os apetece pasar un buen rato, viendo una película “original” que no se trate de “remakes” de los que está llena la cartelera, darle una oportunidad a London Boulevard.


"Hasta en las flores existe la diferencia de suerte. Unas embellecen la vida y otras adornan la muerte." (Héctor Góngora).







miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tintín y el secreto del Unicornio

Este fin de semana se estrenó la adaptación cinematográfica de "Tintín y El Secreto del Unicornio". Bajo la batuta de Steven Spielberg y Peter Jackson asistimos a un "cómic en movimiento": que prescinde de actores humanos y basa la imagen  del filme en la captura de movimientos. El resultado, dado el carácter colorista de la estética de Hergé, no podía resultar mejor.

La trama de la película, pese al título, no se corresponde con el volumen del mismo nombre puesto que se ha introducido en la misma la historia de "El cangrejo de las pinzas de oro". Dicha mezcla se antojaba necesaria de cara a introducir "dramáticamente" a Haddock pues en "El secreto del Unicornio" Tintín y Haddock ya se conocían. Además resulta una mezcla muy fácil; puesto que "El Cangrejo..." es una de las historias más "asépticas" o de "pura aventura" de Tíntín. Un hecho relacionado con que "El Cangrejo...", al igual que "El Secreto del Unicornio", fue dibujado en plena ocupación nazi de Bélgica (motivo por el cual interrumpió su obra "El país del Oro Negro": en la que los malos eran los "alemanes").

La película de Spielberg, a diferencia de la adaptación para televisión realizada en los años 90, no está dirigida a los niños. Al igual que en los propios cómics de Tintín, el alcoholismo de Haddock se trata muy abiertamente y no se lo disfraza de ninguna forma. Igualmente, el grado de violencia mostrada también es mayor. Por tanto, no es una película estrictamente para "todos los públicos" y llama la atención que le hayan dado precisamente esa clasificación en España.

Hay Tintín para rato pues, como es sabido, a la aventura del Unicornio sigue inmediatamente la de "El Tesoro del Rackham el Rojo". Dado que en la película de Spielberg se muestra en el piso de Tintín recortes de prensa que hacen referencia a sus aventuras iniciales cabe descartar futuras adaptaciones de ellas (en las que, por otra parte, no sale Haddock). Las historias que cronológicamente son posteriores en los comics a "El secreto del Unicornio" y podrían ser adaptadas en un futuro por el tandem Steven Spielberg-Peter Jackson serían:

- El tesoro de Rackham el Rojo.
- Las siete bolas de cristal.
- El templo del Sol.
- En el país del oro negro.
- Objetivo: la Luna.
- Aterrizaje en la Luna.
- El asunto Tornasol.
- Stock de coque.
- Tintín en el Tibet.
- Las joyas de la Castafiore.
- Vuelo 714 para Sidney.
- Tintín y los Pícaros.

A modo de anécdota crítica cabe señalar que el creador de Tintín a lo largo de su carrera fue muchas veces acusado de racista y salvó por poco la vida a la represión que siguió a la liberación de Bélgica en la Segunda Guerra Mundial. La simpatía de Hergé por la extrema derecha podría haberle llevado tan lejos como para tomar de modelo para el propio aspecto de Tintín al nazi belga León Degrelle. El parecido, desde luego, asusta.

Sea de todo ello lo que fuere, la película de Spielberg resulta una delicia para la vista y un regalo a la nostalgia de quienes crecimos leyendo o viendo las aventuras del reportero y explorador Tintín.




"Nuestras pequeñas vidas están cercadas por el sueño". Shakespeare.

lunes, 17 de octubre de 2011

Apuntes de Historia: la muerte de Probo, emperador de Roma.

Marco Aurelio Probo fue el cuadragésimo séptimo emperador de Roma. Fue proclamado como tal por las legiones de Oriente y derrotó en batalla al emperador Floriano, sucesor del viejo senador Tácito, que tan sólo había reinado unos pocos meses. Cuando se hizo con el poder supremo, en 276 D.C, Probo hubo de enfrentar diversas invasiones a cargo de los bárbaros en partes del mundo romano correspondientes a las actuales Alemania-Austria-Suiza, Hungría, Croacia-Eslovenia, Turquía o Egipto. También derrotó a tres usurpadores: Saturnino en Oriente y Próculo más Bonoso en Occidente.

En el mundo romano la medida de la legitimidad del poder venía dada por el grado de éxito militar percibido. En este sentido, Probo fue un emperador "de los legítimos". Sin embargo, este emperador de origen balcánico tuvo dos ideas que le costarían la ruina. La primera fue su política aperturista hacia los bárbaros, a algunos de los cuales permitió asentarse en diversas regiones del imperio y la segunda, la que sería su perdición, emplear a las legiones como mano de obra para obras públicas, como peones. Algunas de estas obras, que el emperador supervisaba personalmente, tuvieron lugar en su localidad natal: Sirmium (actual  Sremska Mitrovica, Serbia).

En el año 282 Probo, estando en Sirmio, tuvo noticia de que Marco Aurelio Caro, su prefecto del pretorio, se había proclamado emperador. Envió tropas contra el usurpador pero éstas en lugar de atacar a Caro se le unieron. Fue entonces cuando un grupo de los soldados que aún permanecían leales a Probo, supuestamente furiosos por ser obligados a trabajar como peones, forzaron la torre donde se encontraba armados de los utensilios de su denostado trabajo. Una vez ante el emperador le dieron muerte a palazos. Sin embargo, en uno de esos episodios de arrepentimiento, vergüenza o superstición que solían protagonizar los legionarios romanos, los mismos soldados que habían dado muerte a Probo decidieron colocar una solemne inscripción junto a su cuerpo muerto. Una inscripción que da cuenta del respeto romano a la victoria y que rezaba:

"Aquí yace el emperador Probo, verdaderamente Probo. Vencedor de todos los bárbaros y de todos los tiranos".

viernes, 23 de septiembre de 2011

Los amos de Brooklyn: la honestidad de no tener esperanza

Tanto las series televisivas como el cine han fracasado en innumerables ocasiones a la hora de dar respuestas artísticas a la realidad del crimen y "los bajos fondos". Acaso porque el Mal está asociado a un sinnúmero de figuras monstruosas, extremas, una y otra vez hemos visto obras en las que los buenos eran muy buenos, los malos muy malos o, también, en la que los buenos eran demasiado malos y los malos demasiado buenos.

Antoine Fuqua con su “Training Day” nos sorprendió a todos. No sólo porque la enésima película de “compañeros policías” fuese algo completamente diferente a lo habitual sino por haber convertido a todo un Denzel Washington (que por aquel entonces venía de interpretar una larga serie de papeles angelicales o mártires) en un malvado con letras mayúsculas. Y ahora Fuqua, tras dos obras menores (“El Rey Arturo” y "Shooter") y una muy notable cinta de "cine bélico con moraleja" (“Lágrimas del Sol”), nos trae “Los amos de Brooklyn”. Un proyecto muchísimo más ambicioso que “Training Day”, a una escala total. Tanto es así que, bajo mi punto de vista, con su última obra Fuqua trata de llevar la serie de la HBO “The Wire” a la gran pantalla.

“The Wire”, una serie televisiva con sabor a literatura (de la que ya hablé) contiene un mensaje e implica una estructura que representaron un giro total en la forma en que se aborda el género negro: Aquello que hacemos no determina quiénes somos. Los códigos bajo los que aceptamos o se nos impone vivir restringen nuestra capacidad de decisión pero el azar, la vida, quiere que nuestras decisiones (que al fin y al cabo son nuestras) puedan tener serias consecuencias sobre la vida y libertad de otros. La clave está en que todos podemos ser buenos o malos, mejores o peores y lo que es más importante: por las razones equivocadas.

El director norteamericano aborda el problema narrativo dotando a su película de tres diferentes protagonistas cuyas historias discurren paralelas. Un recurso que en esta ocasión, al contrario que en tantas películas “progres” recientes, sale bien parado. Llama la atención la enorme presencia de actores que ya vimos en “The Wire” interpretando papeles secundarios. Igualmente llaman la atención al menos dos elecciones de reparto sorprendentes: Richard Gere aparece encarnando a un absoluto perdedor y Ethan Hawke lo hace interpretando a un hombre que es la viva imagen del frenesí. Papeles del todo sorprendentes para cualquiera que conozca las filmografías de ambos actores.

Por otra parte, viendo “Los amos de Brooklyn” cunde una sensación de que la película se ha planteado como obra definitiva, con vocación no tanto de entretener como de convertirse en obra de consulta obligada. Fuqua toma prestados elementos, a lo largo de la película, de otras obras como “Distrito Apache, el Bronx” (película pionera, aunque fallida, en retratar la dura realidad de la calle), “El Padrino” o, sobre todo, “Taxi Driver”. Sin embargo Fuqua dota a su película de una escena final que sin duda sorprenderá pues está rodada exactamente “al revés” de como resulta habitual: y no nos referimos a florituras estilo "Memento".

La película de Antoine Fuqua se alza majestuosa frente a los planteamientos ingenuos, donde cunde un maniqueísmo pueril, o relativistas, que parecen querer imponer una inexplicada desconfianza como equivalente a una crítica social con algún sentido. Una extraordinaria película que no deja espacio para la esperanza, naturalmente.


"De todas las artes, el cine es, para nosotros, la más importante" Lenin.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

SUPER 8. Un regreso al cine de los 80.

Como muchos de vosotros ya sabréis hace ya unas cuantas semanas se estrenó SUPER 8, película producida por Steven Spielberg y dirigida por J.J Abrams. Y ciertamente se nota el sello de Spielberg al menos en algunos fugaces momentos que nos pueden recordar a E.T. (1982).

Pero a pesar de ese leve recuerdo que se puede suscitar al ver la película, SUPER 8 no deja por ello de ser una historia original en su conjunto, llena de momentos de humor y ternura, además de no permitir que el espectador se escape un solo momento del misterio, la intriga y la acción presentes a lo largo de todo el filme.

La película arranca con un grupo de niños que una noche, mientras filman una escena para un corto que pretenden presentar a un concurso, presencian el descarrilamiento de un tren. Poco después en el pueblo, empiezan a ocurrir hechos ciertamente inexplicables. A medida que se suceden los acontecimientos el pánico y el miedo, ante los misteriosos hechos, se van apoderando de todos los habitantes, culpando muchos de ellos a un ataque de los soviéticos, pero nada más lejos de la realidad.

El filme es rápido, con buenos diálogos, con un casting (sobre todo en el caso de los niños) perfectamente seleccionado, y por supuesto con una muy buena fotografía y efectos especiales (aunque no son lo fundamental).

Así que si tenéis dudas este fin de semana sobre la película a escoger, no dudéis en darle una oportunidad a SUPER 8 estoy segura que no os va a decepcionar este pequeño viaje a los años 80.


"Añorar el pasado es correr tras el viento."
Proverbio ruso