martes, 27 de julio de 2010

Películas para ver en verano: Cromwell

Hoy voy a recomendaros "Cromwell" (1970). Pocas veces una hagiografía tuvo un mayor sentido de la aventura. Una hagiografía que en favor de engrandecer a Cromwell le atribuye los éxitos de Sir Thomas Fairfax: auténtico líder del ejército parlamentario durante las guerras civiles inglesas. De hecho, en esta película a Fairfax se le muestra como a un diletante y un traidor. Pero a la vista de la actuación de Richard Harris todo se perdona.

La película tiene su fuerte no sólo en la actuación de Richard Harris sino en un excepcional Alec Guiness. Mientras Harris interpreta al fanático y heroico Cromwell Guiness da vida al altivo pero pusiálime rey de Inglaterra Carlos Estuardo. A lo largo de la película hay varios momentos clave de esos en que la grandeza puede sentirse, puede palparse. Primero, Cromwell rechazando una orden de arresto por parte del rey en el asalto de éste al Parlamento. Luego, en la decisiva batalla de Naseby (una de las batallas que se representan: junto la derrota inicial de los parlamentarios en Edge Hill) cuando Cromwell descubre que se ha de enfrentar al enemigo en inferioridad (otra de las incorrecciones, deliberadas, históricas de la película puesto que en Naseby eran los realistas los que estaban en inferioridad). Y al final de la película cuando Cromwell rechaza ser coronado rey y comprende que para reformar el país será necesario imponer la dictadura.

Cromwell es una película entretenida porque se concentra exclusivamente en la figura del propio Cromwell, sin digresiones. Esto hace de la película una mala representación de la realidad pero un buen relato. Así, por ejemplo, no se pierde en temáticas colaterales. Temáticas que en pro del realismo suelen retirar cualquier interés a las historias y motivaciones de los personajes. Sucedió con "Matar a un rey" (2003) y con "The Devil's Whore" (2008). 

En "Matar a un rey" se muestra la relación de poder auténtica en el parlamentarismo inglés de la revolución inglesa: con Fairfax siendo el gran general y Cromwell un intrigante segundo al mando. Sin embargo la película, que tuvo problemas de producción y se nota en su precipitadísimo final, cae en el pecado capital de combinar la pretensión de realismo con dar una visión actual de hechos del pasado. De tal modo, representa a Cromwell más como a un matón de las SS que como a un exaltado religioso y a Fairfax como una suerte de demócrata sin tacha en lugar del aristócrata reformista que era. Además la película coquetea de forma demasiado evidente con la idea de presentar a Cromwell como un homosexual reprimido enamorado de Fairfax, algo completamente sin base. La actuación de Rupert Everett como Carlos Estuardo se antoja ridícula en comparación con la de Sir Alec Guinness.

En la más reciente miniserie "The Devil's Whore" se cae en el mismo error de representar hechos del pasado con los ojos del presente. De hecho se cae en ese error de una manera extrema. Para ello se centra fundamentalmente en los extrarradios extremistas de la revolución inglesa: las sectas milenaristas y los comunistas "levelers" o "niveladores". De nuevo Cromwell (interpretado en esta ocasión por Dominic West, nuestro conocido "McNulty") aparece como intrigante sin escrúpulos y sin una particular vocación religiosa. El conjunto de situaciones y personajes no tienen mucho interés y el personaje de Carlos Estuardo está pésimamente representado.

En conclusión: recomiendo encarecidamente "Cromwell" interpretado por Richard Harris. En ella se da una cumplida representación del fanatismo religioso y la lucha por la democracia que en ese personaje se concitaron. Y más vale representar bien al hombre, aún con grandes concesiones al realismo histórico, que conformar un cuadro realista sin ningún claro objetivo más allá de la "denuncia" en clave posmoderna de guerras, costumbres y personajes relevantes.


"Mantened vuestra fe en Dios y mantened seca la pólvora" Oliver Cromwell.


lunes, 26 de julio de 2010

martes, 20 de julio de 2010

Sucedió una noche...


FICHA TÉCNICA:

Productora: Columbia Pictures.
Dirección: Frank Capra.
Producción: Frank Capra, Harry Cohn.
Guión: Robert Riskin (Sobre el relato Night Bus de Samuel Hopkins Adams).
Fotografía: Joseph Walker.
Música: Howard Jackson, Louis Silvers, Ann Ronell, Frank Churchil, Alfred Lee y George Leybourne.
Intérpretes: Clark Gable, Claudette Colbert, Walter Conolly, Roscoe Karns, Jameson Thomas, Alan Hale, Arthur Hoyt, Blanche Frederici, Charles C. Wilson.
Premios: Ganadora de Cinco Oscar, Mejor Película, Mejor director, mejor guión, mejor actor y mejor actriz. Festival de Venecia; nominación de Frank Capra (Copa Mussolini).
Estreno en Estados Unidos: enero de 1934.
Estreno en España: Repuesta con doblaje en 1970.

Sucedió una noche, en la ceremonia anual de la entrega de los Oscar de 1935, hizo lo que se conoce en el mundo del espectáculo como el grand slam: ya que acaparó, nunca había ocurrido antes en la historia de los galardones, cinco premios. Los méritos de esta película no se reducen sólo a las estatuillas, sino que ha resultado también ser uno de los grandes clásicos de la comedia. De hecho abrió las puertas a todo el subgénero que dio en llamarse screwball comedy, esa comedia romántica tan típicamente norteamericana que pobló las pantallas de medio mundo durante los años treinta y cuarenta, pero muy por debajo de Sucedió una noche, tanto por el guión como por los actores protagonistas. Esta película representa de forma modélica la obra de un director de la talla de Capra, figura decisiva dentro de la historia de Hollywood.


Pero si algo hay que destacar de este filme (quitando al Clark Gable, por el que siento una inevitable debilidad), es el guión, sin duda mordaz, brillante e ingenioso, llegando en momentos a ser verdaderamente desternillante. Para los críticos es uno de los elementos decisivos en su éxito; este guión se consiera toda una obra maestra y muestra del talento de Robert Riskin.

- ¿LA QUIERE?
- ¡UN SER HUMANO NORMAL NO PODRÍA VIVIR BAJO SU MISMO TECHO SIN VOLVERSE CHIFLADO! ELLA REPRESENTA MI IDEA DE LA NADA.
- LE HE HECHO UNA PREGUNTA MUY SENCILLA, ¿LA QUIERE?
- ¡SÍ! PERO NO ME LO TENGA DEMASIADO EN CUENTA. ES QUE YO TAMBIÉN ESTOY UN POQUITO CHIFLADO.
- ______________________________________________________________
- ¿QUIÉN ES USTED?
- QUIÉN YO? SOY LA LECHUZA QUE CANTA EN LA NOCHE, LA SUAVE BRISA DE LA MAÑANA QUE ACARICIA SU PRECIOSA CARA….
- PERO TENDRÁ UN NOMBRE, ¿NO?
- SÍ LO TENGO, PETER WARNE.
- PETER WARNE, NO ME GUSTA.
- BUENO NO SE LO TOME TAN A PECHO. MAÑANA POR LA MAÑANA ME LO DEVUELVE Y EN PAZ.
- ENCANTADA DE CONOCERLE, SEÑOR WARNE.
- EL PLACER ES MÍO, SEÑORA WARNE.

Sucedió una noche, de Frank Capra es magia cinematográfica. Esto tiene algo que ver con la forma en que evoca todo un entorno: unos “Estados Unidos” del pueblo, lleno de pillos raros y ciudadanos de buen corazón, siempre dispuestos a compartir un relato y una canción , o exhibir sus entrañables excentricidades.


Capra era experto en tejer de forma inteligente una historia empleando elementos cotidianos, conocidos: comer, vulgarismos verbales, roncar, lavarse, desnudarse….Fiel a la fórmula de las comedias románticas, las identidades se disuelven cuando un personaje necesita hacerse pasar por otro o se aprovechan en busca de diversión secreta, aunque siempre Peter y Ellie fingen ser marido y mujer, se sugieren posibilidades y destinos más serios.


Sucedió una noche, es una predecesora lejana de las comedias “basura” de hoy como por ejemplo, las de los hermanos Farrelly. Abundan los chistes relativos al trasero; las pretensiones y los privilegios de los ricos son objeto de burlas inmisericordes; las famosas piernas de Colbert detienen el tráfico. Y hay también tensión sexual : toda la película, que sigue las cuatro noches de Peter y Ellie pasan juntos, depende del simbolismo de “las murallas de Jericó” que acaban por derrumbarse: la supresión de la manta que es la barrera que impide que la pareja lleguen a la consumación del creciente amor de la pareja.


Los críticos no pueden extasiarse ante las habilidades de Capra para el montaje o la puesta en escena; el estilo era algo convencional y funcional para él. Pero lo que si tenía era un sentido implacable del guión y una gran compenetración con sus carismáticos actores. Gable y Colbert contribuyen verdaderamente a que este enfrentamiento entre los sexos termine en empate, diluyendo la ideológica tendencia del guión a sugerir que los tipos del proletariado deberían enseñarles unas cuantas cosas sobre la vida real a las chicas mimadas. En la contagiosa interacción de estas estrellas encontramos un ideal que se ha perdido por completo en el cine contemporáneo ; la reciprocidad combativa entre los sexos.


miércoles, 14 de julio de 2010

Carta de Oscar Wilde para Robert Ross

Cárcel de Reading

"La vida, que tanto he amado -demasiado- me ha despedazado como un tigre, así que cuando vengas a verme comprobarás la desastrosa ruina en que se ha convertido lo que en otro tiempo fue maravilloso y brillante y terriblemente improbable" (Oscar Wilde)


Extracto de la carta de Oscar Wilde a su amigo Robert Ross desde la Cárcel de Reading en noviembre de 1986. En ella habla entre otras cosas sobre su tormentosa relación con Lord Alfred Douglas a quien va dedicado lo que para muchos es su testamento literario DE PROFUNDIS:

"[...] Hay una espina con todo- tan dolorosa como la de san Pablo, aunque distinta-, que tengo que sacarme de la carne en esta carta. Ha sido provocada por un mensaje que escribiste en un trozo de papel para que yo lo viera. Creo que si guardara el secreto crecería en mi cabeza (como las alimañas crecen en la oscuridad) y se harían un sitio entre los pensamientos terribles que me corroen...ya que el pensamiento no es, para quienes esperan solos, encadenados y en el silencio, “esa cosa viviente y atada”, como Platón imaginó, sino una cosa muerta que cría algo horrible, como el lodo que muestra monstruos a la luna.

Me refiero por supuesto, a lo que dijiste sobre perder las simpatías de otros, o el riesgo de que eso suceda, por culpa de la profunda amargura de los sentimientos que expresé a lord Alfred Douglas* [...]Con pocas excepciones, la simpatía de los demás me afecta; su pérdida muy poco. Ningún hombre en mi posición puede caer en la ciénaga de la vida sin que sus inferiores sientan gran piedad; y sé que si las obras duran demasiado, los espectadores se cansan, Mi tragedia ha durado demasiado: su clímax ha terminado: su final es mezquino; y tengo la seguridad de que cuando llegue de verdad el final retornaré a un mundo que no me quiere, como visitante no deseado; un revenant, como lo llaman en francés, como una persona con el rostro gris tras un largo encierro, y contorsionado por el dolor. Por horribles que sean los muertos cuando salen de sus tumbas, los vivos que salen de tumbas son aún más horribles.

De esto soy muy consciente. Cuando uno ha estado en una celda de prisión durante dieciocho meses, ve las cosas y la gente como son en realidad. Y verlo le convierte a uno en piedra. No creas que le culparía a él de mis vicios *. Él tuvo tan poco que ver con eso como yo con los suyos. La naturaleza fue en este tema madrasta para ambos. Le culpo por no apreciar al hombre al que arruinó. Un millonario analfabeto le habría sido más conveniente. Mientras mi mesa estuviera roja de vino y rosas, ¿qué le importaba? Mi genio, mi vida como artista, mi trabajo y la tranquilidad que necesitaba para ello, no eran nada para él cuando se comparaban con su gusto, incontenido y bajo, por una vida de derroche y vulgaridad; su avaricia, sus escenas violentas y continuas; su egoísmo sin imaginación. Una y otra vez intenté, durante aquellos dos fatigosos años perdidos escapar, pero siempre me retuvo con él, sobre todo con amenazas de causarse daño. Pero cuando su padre vio en mí un modo de irritar a su hijo, y el hijo vio en mí la oportunidad de llevar a su padre a la ruina, y yo quedé entre dos personas deseosas de insana notoriedad, a quienes nada importaba , salvo su propio odio mutuo, cada uno empujándome por su parte, uno con tarjetas públicas y amenazas, el otro con escenas privada, o mejor dicho, semipúblicas y amenazas en cartas, pullas, comentarios sarcásticos...admito que perdí la cabeza. Le dejé hacer todo lo que le pareció. Estaba ciego, era incapaz de juicio. Di un paso fatal. Y ahora...aquí estoy en un banco de mi celda en prisión. En toda tragedia hay un elemento grotesco. Él es el elemento grotesco de la mía. No pienses que no reconozco mi culpa. Me maldigo día y noche por consentirle que dominase mi vida. Si estas paredes tuvieran eco, se oiría en ella gritar “IDIOTA” eternamente. Estoy totalmente avergonzado de mi amistad con él. Pues a los hombres se les puede juzgar por sus amistades. Es una de las pruebas que define a un hombre. Y mi vergonzosa degradación me parece más mortificante por mi amistad con Alfred Douglas..Pues como resultado de haberme dejado empujar a la trampa que me había tendido Queensberry (padre de Alfred Douglas) -la trampa en la que apostó públicamente en el Club Orleans que me haría caer- como resultado de eso, el padre pasará a la historia como uno de esos grandes padres de historias morales: el hijo como el niño Samuel: y yo en la más detestable ciénaga de Malebolge, entre Gilles de Retz y el Márques de Sade.

En ciertos lugares a nadie, excepto a quienes están realmente locos, se les permite reír, y de hecho, aún en este caso va contra el reglamento: de no ser por eso, me reiría de todo esto..Por lo demás, no permitas que Alfred Douglas imagine que le atribuyo motivos poco dignos. Lo cierto es que no ha tenido motivos en su vida. Los motivos son intelectuales. Lo que él tiene son pasiones. Y tales pasiones son Dioses Falsos que necesitan víctimas a cualquier precio, y en este caso han tenido una corona de laurel. Por su parte no puede sino sentir cierto remordimiento. Pero que él de verdad se dé cuenta de lo que ha hecho sería una carga demasiado pesada que no podría soportar. Pero a veces debe de pensar en ello. Así que en tu carta cuéntame cómo vive, cuáles son sus ocupaciones, su modo de vida[....].

Háblame del mundo de sombras que tanto amé. Y de su vida y su alma háblame también. Siento curiosidad por quien me envenenó, y en mi dolor hay piedad.

ÓSCAR."

Extraída de Oscar Wilde. Una vida en cartas (20003)

domingo, 11 de julio de 2010

¡España en marcha!




Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo. 

martes, 6 de julio de 2010

Alfred Joseph Hitchcock. Vértigo



Esta película es una adaptación de Alec Coppel y Samuel Taylor de la novela de origen francés "De entre los muertos". Protagonizada por James Stewart y Kim Novak es la segunda película de Hitchcock en su etapa americana, y convierte la novela original en un thriller psicológico donde se mezclan las pasiones, lo sobrenatural y el crimen de una forma maestra.